Nada como los viejos tiempos. La Ciudad Celestial solía brillar intensamente toda la noche. Mecanismos girando…
Nada como los viejos tiempos. La Ciudad Celestial solía brillar intensamente toda la noche. Mecanismos girando, eruditos discutiendo. Podías oír el eco rebotando en las montañas a kilómetros a la redonda.