Dicen que en Liangzhou, el vino cae del cielo en cascadas luminosas, flotando entre los recipientes como seda …
Dicen que en Liangzhou, el vino cae del cielo en cascadas luminosas, flotando entre los recipientes como seda líquida. Estos puentes de luz, conocidos como "Flujo Resplandeciente", ofrecen un camino hacia lo divino; un simple sorbo permite deslizarse por sus corrientes brillantes, pasando velozmente la luna y ascendiendo hacia los vastos e infinitos cielos.