El forastero permanece solo en una aldea desprovista de alegría. Toda la noche, los hogares resuenan con el go…
El forastero permanece solo en una aldea desprovista de alegría. Toda la noche, los hogares resuenan con el golpeteo del lavado. Enredaderas marchitas trepan por los techos, con apenas humo de cocina elevándose desde las casas. El Pueblo Corazón Misericordioso perdió su vitalidad hace mucho. Solo las sagradas flores púrpuras que cubren el pueblo emanan una belleza antinatural y misteriosa.