Desde joven, a Jin Lanke le enseñaron que el deber de un hombre era perseguir honor y éxito, convertirse en ge…
Desde joven, a Jin Lanke le enseñaron que el deber de un hombre era perseguir honor y éxito, convertirse en general o estadista, y construir un futuro glorioso. Era lo que todos esperaban, así que simplemente siguió el camino. Nunca olvidará el día que decidió unirse al ejército, sintiendo el calor de las miradas orgullosas y esperanzadas de sus padres quemándole la espalda.