Dejé mi aldea joven, mi llanto barrió la arena; llevaba un arco elegante, pero flechas toscas en mano. Orgullo…
Dejé mi aldea joven, mi llanto barrió la arena; llevaba un arco elegante, pero flechas toscas en mano. Orgullo en mi brazo, mas los astiles eran pocos y torcidos. La jactancia juvenil deshecha, mi puntería nunca estuvo destinada.