Te lo dije, eres demasiado rígido para tu propio bien. Esto no es ruido, Maestro Liu. Imagina un puñado de pla…
Te lo dije, eres demasiado rígido para tu propio bien. Esto no es ruido, Maestro Liu. Imagina un puñado de plata suelta arrojada sobre una lámina de hielo, cada tintineo un pequeño estallido de alegría.