Empieza con un melón. Luego dinero. Después un pedazo de tu alma. Sin darte cuenta, estás vendiendo a tu propi…
Empieza con un melón. Luego dinero. Después un pedazo de tu alma. Sin darte cuenta, estás vendiendo a tu propia hija por ganancia. Una vez que empiezas por ese camino, ¿dónde termina? ¿Qué quedará de ti?