¡Ja! ¡Esta es carne bendita! El año pasado, mi niño se la comió toda y ahora puede recitar cinco poemas. A est…
¡Ja! ¡Esta es carne bendita! El año pasado, mi niño se la comió toda y ahora puede recitar cinco poemas. A este ritmo, sabrá quince el próximo año, ¡y en cinco o seis más será el primer erudito!