El resplandor del lago y la luna de otoño se funden suavemente, sin división. El agua duerme, espejo áspero, a…
El resplandor del lago y la luna de otoño se funden suavemente, sin división. El agua duerme, espejo áspero, atrapando la luz de las estrellas. La luna es un farol en los cielos, el lago es vino en una copa. Mientras bebemos, perales en plena floración flotan con su fragancia, danzando y jugando con sus delicadas sombras, recreando una escena del reino de los inmortales.