El sonido del llanto nunca se desvanece en el triste Palacio Desolado. Sigues el rastro hasta el pozo seco, do…
El sonido del llanto nunca se desvanece en el triste Palacio Desolado.
Sigues el rastro hasta el pozo seco, donde de pronto surge un rollo de seda blanca que te ata y arrastra hacia las profundidades. Las manchas de tinta en el tejido cuentan una historia de desamor.
Al recuperar la conciencia en el fondo, una mujer baila sola de espaldas, con sus mangas de seda fluyendo en solitaria gracia...