Sí... ninguno de nosotros en casa imaginó que llegaría a esto. Después de todo, era débil de niño, como un pol…
Sí... ninguno de nosotros en casa imaginó que llegaría a esto. Después de todo, era débil de niño, como un pollito. Una ráfaga de viento lo tumbaba... siempre tenía la nariz metida en los libros.