Dios mío... El mes pasado, subí a la Montaña Jadebrook a rezar, pero en lugar de paz, me encontré con un monje…
Dios mío... El mes pasado, subí a la Montaña Jadebrook a rezar, pero en lugar de paz, me encontré con un monje desagradable. Decía que era del Fuerte de Buda, me agarró del cuello y exigió ofrendas, ¡y si no las entregabas, te golpeaba!