¡Generoso benefactor, sus palabras me hieren profundamente! No es un dolor de cabeza, ni un pie adolorido, ni …
¡Generoso benefactor, sus palabras me hieren profundamente! No es un dolor de cabeza, ni un pie adolorido, ni siquiera un dolor en mis posaderas—¡es mi pobre corazón palpitante el que sufre!