¡Sí! Y escuché de Qingqing que iba de un lugar a otro, y luego a otro más, hasta quedar ciego y volverse demas…
¡Sí! Y escuché de Qingqing que iba de un lugar a otro, y luego a otro más, hasta quedar ciego y volverse demasiado viejo para trabajar, por eso lo enviaron aquí.