Décimo día de la Duodécima Luna, mediodía. El enemigo envenenó el agua y lanzó humo fétido al compuesto. Todos…
Décimo día de la Duodécima Luna, mediodía.
El enemigo envenenó el agua y lanzó humo fétido al compuesto. Todos nuestros almacenes de granos están perdidos. Todos están hambrientos.
No pude soportar ver sufrir a los ancianos y niños y les insté a irse. Todos respondieron lo mismo: los khitan queman y eliminan dondequiera que van. Su palabra no vale nada. Ni un solo alma eligió rendirse.