El pequeño ciervo baja la cabeza, inclinando con delicadeza las puntas de sus esbeltas astas, como si temiera …
El pequeño ciervo baja la cabeza, inclinando con delicadeza las puntas de sus esbeltas astas, como si temiera que las ramas pudieran lastimar la suave palma acariciadora de su compañero de juegos.