Dicen que el Paso Dasan no puede cruzarse, pero una vez un niño vagó solo por sus picos ardientes. El viento l…
Dicen que el Paso Dasan no puede cruzarse, pero una vez un niño vagó solo por sus picos ardientes. El viento llegó caliente con cenizas, las piedras caían como juicio, y el miedo se arrastró por su espalda. Entonces lo vio. Un león, silencioso e inmutable. Su mirada ardía más que las llamas a su alrededor. El niño no huyó. Lo miró hasta que el fuego se atenuó, hasta que el león se desvaneció en el aire y apareció un camino donde había estado. #$$T(30) vio miedo en los ojos del león, se vio a sí mismo y, finalmente, vio coraje.#