A Zhang Jinqing siempre le encantaba venir al templo para jugar al ajedrez con el Maestro Hui Jingyi. Con vien…
A Zhang Jinqing siempre le encantaba venir al templo para jugar al ajedrez con el Maestro Hui Jingyi. Con viento o con nieve, ella igual cargaba el tablero montaña arriba. No le importaba el cansancio ni las molestias. Últimamente, Jingyi no ha podido salir, así que Zhang Jinqing espera aquí, esperando sin cesar.