Viajando hacia los mares, observo cómo suben las mareas. En cada mirada, las olas se alzan y vuelan. Antaño ce…
Viajando hacia los mares, observo cómo suben las mareas. En cada mirada, las olas se alzan y vuelan. Antaño centro de comerciantes de todas partes, ahora no queda ni una sola vela. Solo la silenciosa Grulla Gonggong espera, el día en que el Maestro del Río regrese.