Años después, cuando veas un gatito al borde del camino, seguramente recordarás esa tarde lejana en que te obs…
Años después, cuando veas un gatito al borde del camino, seguramente recordarás esa tarde lejana en que te obsesionaste por primera vez con los gatos. Conociste al Inmortal Peludo, que hacía gatos falsos, y al Inmortal Ronroneante, que te llenó las manos de álbumes de pinturas, antes de encontrarte finalmente con el Inmortal Gatúnico. Lo diste todo por los gatitos, incluso tu dignidad, pero a cambio obtuviste la alegría más pura y tierna.