La mayoría de los entrenadores rompen la voluntad de un raptor para domarlo. La Tía Cheng nunca hizo eso. Dice…
La mayoría de los entrenadores rompen la voluntad de un raptor para domarlo. La Tía Cheng nunca hizo eso. Dicen que se quedaba despierta toda la noche hablando con sus aves, como viejos amigos que se ponen al día.