Los soldados no son como la luna brillante. Sin embargo, año tras año, sus sombras caen entre las flores de pe…
Los soldados no son como la luna brillante. Sin embargo, año tras año, sus sombras caen entre las flores de peral.
El Sin Nombre, en la oscuridad, cantó una canción sobre su hogar, incluso cuando no podía reconocer a quienes estaban a su lado.
Pero el tenue canto les decía que no estaban solos.
Para ellos, el mundo es enorme, y cualquier lugar puede ser una prisión.
Pueden disfrutar de un momento de calma al cantar.