El pueblo yace ahora desolado, abandonado. Nadie queda para celebrar o lamentar. Solo flores de peral miran al…
El pueblo yace ahora desolado, abandonado. Nadie queda para celebrar o lamentar. Solo flores de peral miran al palacio en duelo, silenciosas y pálidas. En este pueblo deshabitado se alza una colosal estatua sin nombre. Parece recordar algo, suprimir algo, y quizás sea el origen de todo.