Este colgante de jade alguna vez fue testigo de los años más íntimos. En aquel entonces, ella solía regresar t…
Este colgante de jade alguna vez fue testigo de los años más íntimos.
En aquel entonces, ella solía regresar tarde por la noche, cuando el rocío en la Colina Mohista era pesado.
Él usó su habilidad como maestro artesano para sellar el brillo de las luciérnagas, pequeños puntos de luz que la guiaban en su solitario sendero nocturno.
Ese tenue brillo parpadeante no puede iluminar el camino divergente que se avecina, solo las sombras persistentes en un viejo sueño.