Mamá y papá siempre decían que el día que naciste, el cielo se puso extraño. Mamá tuvo que beber diez jarras d…
Mamá y papá siempre decían que el día que naciste, el cielo se puso extraño. Mamá tuvo que beber diez jarras de vino de hiel de lobo y hueso de tigre y gritar a todo pulmón antes de que dieras tu primer llanto. ¿Un cuenco? ¡Ja! ¡Podrías beber dieciocho y ni pestañear!