Al despedirnos, cada palabra tierna fue dicha, un juramento entre dos corazones, no escuchado, no leído. En la…
Al despedirnos, cada palabra tierna fue dicha,
un juramento entre dos corazones, no escuchado, no leído.
En la séptima noche bajo las estrellas de verano,
susurramos en la oscuridad, más allá del alcance del tiempo.