¡Todo es mi culpa! Ese día, mi esposa me advirtió que no tomara el atajo por la Arboleda de los Ciervos, pero …
¡Todo es mi culpa! Ese día, mi esposa me advirtió que no tomara el atajo por la Arboleda de los Ciervos, pero quería conseguir el dinero rápido para comprarle unos bocadillos a mi niño, así que me arriesgué.