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El otro gallo parecía gris y opaco, pero ¿adivina qué? Tenía cuchillas atadas a sus garras. Me acerqué a oler …

El otro gallo parecía gris y opaco, pero ¿adivina qué? Tenía cuchillas atadas a sus garras. Me acerqué a oler sus alas y me llegó un olor a mostaza directo a la nariz. ¡Ningún gallo podría soportar eso!

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El otro gallo parecía gris y opaco, pero ¿adivina qué? Tenía cuchillas atadas a sus garras… | Base de datos de Where Winds Meet