Su grito agudo alguna vez asustó a las aves del bosque y dejó tus oídos zumbando. Enmudeció, resistiendo toda …
Su grito agudo alguna vez asustó a las aves del bosque y dejó tus oídos zumbando. Enmudeció, resistiendo toda reparación. Sin embargo, al reposar en tu palma, vuelve a emitir un sonido, cargado de un tenue aroma dulce y agrio.