"Si no desciendo al infierno, ¿quién lo hará?" Durante la persecución del budismo por el Emperador Wuzong, el…
"Si no desciendo al infierno, ¿quién lo hará?"
Durante la persecución del budismo por el Emperador Wuzong, el monje Liaowu presenció el sufrimiento de los seres sintientes a través de las tragedias del fin del Dharma, experimentando la tragedia de la Aldea de Ágata y la convulsión del Bosque de la Percepción. En estas pruebas, despertó a un camino heterodoxo de 'Liberación'.
Comprendió que la verdadera compasión no era abandonar a los débiles para que se ahogaran en el mar del dolor. Por ello, eligió adentrarse en el abismo, cargando con el peso de un karma infinito, jurando vaciar el mismo infierno y guiar a todos los seres hacia la dicha suprema, otorgándoles paz y alegría genuinas.