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¡La cosecha no espera a nadie! Sin soldados y sin armas, recordé lo que enseñó Confucio: aconsejar con sinceri…

¡La cosecha no espera a nadie! Sin soldados y sin armas, recordé lo que enseñó Confucio: aconsejar con sinceridad, guiar con buena voluntad. Así que aprenderé la lengua del elefante, razonaré con la bestia y la persuadiré para que se vaya.

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¡La cosecha no espera a nadie! Sin soldados y sin armas, recordé lo que enseñó Confucio: a… | Base de datos de Where Winds Meet