El hilo rojo en la empuñadura de la espada se enrosca sesenta y ocho veces. Cada vuelta lleva la sangre del C…
El hilo rojo en la empuñadura de la espada se enrosca sesenta y ocho veces.
Cada vuelta lleva la sangre del Coloso.
Mucho antes de ganar el título de Coloso, ya sabía que había nacido para su muerte.
Sin embargo, alguien eligió perdonar su vida, enterrando la espada que debería haber sido desenvainada, en las profundidades de la tierra. La Espaza Asesina de Peces, una vez empuñada por generaciones de Maestros del Río, ya no era un arma para matarlos, sino para protegerlos.
El Coloso también sabía que la última vez que vería esa espada, sería el momento de reunirse con su Maestro nuevamente.
Esperó, y esperó, que llegara este día.