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Cuando jugaba en la nieve con un humano, esa persona no paraba de murmurar sobre "límites". ¿Límites? ¿Qué so…

Cuando jugaba en la nieve con un humano, esa persona no paraba de murmurar sobre "límites". ¿Límites? ¿Qué son esas cosas? Liangzhou no es más que nieve. ¿Desde cuándo la nieve tiene bordes? El León de Nieve no lo entendía. El que solía divertirse más con él últimamente se había esfumado. Y ahora había otro León de Nieve a su lado, frío como el hielo y nada divertido. Que alguien pudiera llegar a encariñarse con la gente ya era bastante raro. ¿Quién iba a saber que podrías querer demasiado y hacer que se preocupen? Solo para esquivar los abrazos del León de Nieve, los humanos se envolvían en nieve, tiritaban de frío y fingían ser uno de los suyos. Leones de Nieve buenos. Humanos malos. Bien, bien. Al menos al final, el humano pudo pararse hombro con hombro con el León de Nieve y ver caer la nieve en silencio.

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