Desde que Du Chongwei desató a sus tropas para saquear, la tierra, antes de paisaje incomparable, se ha marchi…
Desde que Du Chongwei desató a sus tropas para saquear, la tierra, antes de paisaje incomparable, se ha marchitado en ruinas. Ahora, solo quedan el crepitar de las llamas, los lamentos de los abandonados y el frío sonar de las espadas de los saqueadores.