De niña, huyó del ardiente infierno que consumió la casa de los Zheng, tropezando a ciegas con una manada de l…
De niña, huyó del ardiente infierno que consumió la casa de los Zheng, tropezando a ciegas con una manada de lobos. Criada por bestias, olvidó lo que significaba ser humana, o incluso si alguna vez lo fue.
Años después, en las deslumbrantes luces del Salón de los Espíritus Festivos, la Doncella Loba que había olvidado el lenguaje humano vio algo más cruel que cualquier bestia. La niña alimentada por lobos recordó la fealdad de la humanidad.
Dos veces en su vida, huyó del mundo de los hombres al dominio de los lobos. La primera vez, escapó. La segunda, regresó a casa.
Para el mundo, era un perro. Para los lobos, era uno de los suyos.