Los altos señores en sus corceles orgullosos se cansan de festines y vino. Sin embargo, los telares de esta ge…
Los altos señores en sus corceles orgullosos se cansan de festines y vino. Sin embargo, los telares de esta gente están vacíos y sus humildes hogares en decadencia. El Barrio de los Abandonados fue alguna vez un próspero vecindario para ciudadanos comunes, pero quedó completamente destruido en la guerra y ahora se ha convertido en refugio de vagabundos desplazados. En noches tormentosas, la música decadente de la élite de la ciudad se entrelaza con los lamentos desesperados de estos callejones, creando un contraste inquietante que conmueve a todo aquel que lo escucha.