¡Ah, maldición! ¿Cómo lo descubriste? Espera... no me digas que también golpeaste los azulejos del suelo, escu…
¡Ah, maldición! ¿Cómo lo descubriste? Espera... no me digas que también golpeaste los azulejos del suelo, escuchaste el eco y adivinaste que hay un tesoro enterrado debajo.