Una vez, en medio del vaivén del mundo, los hombres no eran más que hormigas. Bajo una luna solitaria, el send…
Una vez, en medio del vaivén del mundo, los hombres no eran más que hormigas. Bajo una luna solitaria, el sendero era traicionero y solitario. Ahora, mientras el viento celestial barre el vacío, finalmente amanece. Una vieja sombra tararea; un soldado experimentado suspira. Esta vida de Chen Tun está, al fin, libre de arrepentimientos.