Cuando los cascos de hierro quebraron la paz de la Estación del Manantial Celestial, el personal resguardó ant…
Cuando los cascos de hierro quebraron la paz de la Estación del Manantial Celestial, el personal resguardó antiguos pergaminos en un pozo seco. Sabían que el río fluiría hacia el este hasta la capital, pero no pudieron seguirlo. Este borla es su marca, dejada con la esperanza de no ser olvidados.