Una leyenda habla de un pintor que dejó los ojos de los dragones sin pintar, por temor a que volaran. Cuando l…
Una leyenda habla de un pintor que dejó los ojos de los dragones sin pintar, por temor a que volaran. Cuando lo presionaron para terminarlos, lo hizo, y estos se elevaron al cielo. Ahora, una carpa pintada se agita en este mismo papel, su destino aún por escribirse.