Alabardas rotas sobre los muros albergan los espíritus de guerreros caídos; huesos marchitos bajo la arena, te…
Alabardas rotas sobre los muros albergan los espíritus de guerreros caídos; huesos marchitos bajo la arena, templados por la luz de las estrellas.
La fortaleza solitaria se alza en medio del mar de arena. El viento aúlla en lenguas desconocidas, mientras solo el llanto de los camellos y el relincho de los caballos resuenan como gritos de fantasmas.
Tras mil años de arenas cambiantes, ¿quién recuerda sus juramentos? Entre los huesos de innumerables batallas, ¿quién puede decir qué estandarte fue el suyo?