La Estación del Manantial Celestial fue fundada durante las campañas occidentales del Emperador Wu de Han y de…
La Estación del Manantial Celestial fue fundada durante las campañas occidentales del Emperador Wu de Han y destruida en los años en que la guerra asoló los Reinos Occidentales.
El último maestro de estación cumplió su deber durante toda su vida, sin abandonar su misión incluso cuando todo contacto se desvaneció en el silencio.
La Fortuna sonrió cuando cruzó las arenas infinitas y alcanzó la frontera de su tierra natal. Pero el destino frunció el ceño cuando fue capturado y exiliado, convirtiéndose en un bárbaro encadenado, soportando la injusticia.
Todas las penurias, todas las travesías, se transformaron ahora en un pozo de tristeza, una corona de espinas que perforaba su alma.
Regresa una vez más al desierto interminable, buscando rastros de sus camaradas caídos.
Pero lo que lo recibe es solo el viento cortante, los álamos firmes y la fortaleza silenciosa que vigila en soledad.
El mensajero se convirtió en un arca de árbol, navegando a través de la fría, desolada y eterna noche.
Perdido para siempre en el mar de arena, el navío busca el lejano aleteo de estandartes olvidados.