Un valiente soldado, reacio a ver sufrir a los aldeanos, descendió a un pozo para matar a la bestia legendaria…
Un valiente soldado, reacio a ver sufrir a los aldeanos, descendió a un pozo para matar a la bestia legendaria.
Tanto guerreros como soldados responden al llamado del pueblo, marchando a través del fuego y el agua.
En el pozo oscuro, ni siquiera una antorcha podía revelarlo todo.
Un crujido nítido: cadenas oxidadas se quebraron bajo los pies del soldado.
Entonces, un susurro detrás: flores blancas florecieron ante sus ojos, mientras un cálido carmesí se extendía por su pecho.