Al final, la deuda nunca se saldó. Lástima por mi benefactor... y por los ahorros que logré reunir durante med…
Al final, la deuda nunca se saldó. Lástima por mi benefactor... y por los ahorros que logré reunir durante media vida.
Si el destino aún deja algún cabo suelto, que este golpe de fortuna sea confiado al General Lie Yan del Juramento del Norte, para guardarlo para los días venideros.
Y algún día, poco a poco... lo que se debe... quizás aún pueda recuperarse...
En un rincón del estandarte, se puede distinguir una línea de pequeñas letras:
En la Montaña Velo Lunar de Qinghe, donde se reúnen los comerciantes y pasan los mercaderes, hay tres maravillas.
Primero, las Cataratas Grito de Ciervo, donde los puentes unen los cuatro puntos cardinales y la fortuna cabalga con el viento.
Segundo, el Coloso de la Caverna, donde los culpables enfrentan lo divino, y ni los ladrones se atreven a entrar.
Tercero, el Acantilado Carmesí, donde los lazos de amor son más bendecidos, y los tesoros descansan seguros.