Había una chica que se hacía llamar heroína. Metió un pergamino bajo uno de esos jarrones. Eché un vistazo una…
Había una chica que se hacía llamar heroína. Metió un pergamino bajo uno de esos jarrones. Eché un vistazo una vez, pero no entendí nada, así que lo dejé donde estaba. Pobrecita, parecía que había pasado por mucho.