En aquel entonces, la guerra cortó las rutas de granos. Los precios se volvieron locos. El arroz costaba más q…
En aquel entonces, la guerra cortó las rutas de granos. Los precios se volvieron locos. El arroz costaba más que el oro. No podía quedarme de brazos cruzados, así que vendí lo que tenía y abrí una tienda de fideos.