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—Cuando el corazón está en calma, uno avanza por la vida con gracia y facilidad; pero cuando la mente está inquieta, el espíritu se cansa y agobia.
—A través de los siglos, los emperadores han honrado a los cielos en la cima del Monte Tai y han abrazado rituales de meditación entre sus serenos picos.
El gato negro posó sus patas sobre estas palabras, y en sus profundos ojos verdes, An Yifei vislumbró un destello de compasión. Pero al alejarse, An se preguntó si el gato tendría alma.
Ingenuo, ingenuo—lo has malinterpretado.
Los gatos portan nueve vidas, cada una rebosante de esencia—inteligencia, espíritu, tranquilidad, rectitud, despertar, luz, vitalidad, energía y alma. Ahora, esta es su última vida.
Nunca lamentó la pérdida de cada vida preciosa; quizás esto sea la iluminación misma—el verdadero camino para convertirse en un dios.
El Sagrado Maestro lamió su pata con calma, sereno y sabio.