Al notar que una nariz sonrosada le granjeaba voces más suaves y pescado extra, la Duquesa tomó prestado a esc…
Al notar que una nariz sonrosada le granjeaba voces más suaves y pescado extra, la Duquesa tomó prestado a escondidas colorete de una dama del Salón de la Alegría para probarlo. Nunca supo que, incluso sin el polvo, cierta persona siempre la favorecería por encima de todos.