Hoy, la sagrada Espada cuelga en lo alto sobre la Cabeza de Dragón, con el Cielo y la Tierra como testigos, el…
Hoy, la sagrada Espada cuelga en lo alto sobre la Cabeza de Dragón, con el Cielo y la Tierra como testigos, el Sol y la Luna como garantes. Se hace un voto por treinta años: diez para expandir el reino, diez para nutrir al pueblo y diez para traer paz duradera. Si este voto se rompe, que la Espada caiga, el dragón sea destronado, la línea real sea truncada por traición interna, como en los relatos de las antiguas cortes. Este juramento no será abandonado, ni siquiera hasta la muerte. ¡Que el Camino juzgue y que las edades sean testigo!