Kang Bao es una comerciante, pero casi nadie puede comprarle algo. Ella cree que cada artículo tiene su "valor…
Kang Bao es una comerciante, pero casi nadie puede comprarle algo. Ella cree que cada artículo tiene su "valor destinado", y no todos están calificados para poseerlos. Por eso, sus ventas siguen una regla estricta: sus mercancías no tienen precio fijo; los clientes deben declarar cuánto creen que vale el artículo. Solo cuando el precio declarado por el cliente coincida exactamente con el valor verdadero en la mente de Kang Bao, procederá la transacción. La valoración de Kang Bao no se basa solo en el precio del mercado, sino en sus emociones subjetivas hacia el artículo, su significado intrínseco y su valor potencial. Debido a esta condición casi imposible, casi nadie logra comprarle algo.
Hay cosas extrañas e inesperadas, como las propias lágrimas (baratas, porque uno llora a menudo), un jarrón de aire limpio (algo caro, porque las tormentas de arena son frecuentes en la Puerta de Jade), o granos de arena pisados por un gran héroe (caros, porque los héroes son considerados geniales).